lunes, 31 de agosto de 2015

Apurando agosto

Yo quiero que Dios me dé derecho de réplica en el Juicio Final... Y me va a oír”  (Andrés Aberasturi)


Se despide agosto algo tristón en Asturias. El orbayu se ha hecho sentir de nuevo por nuestra tierra verde y el verano llega a su tramo final con esa melancolía que ya nos es familiar a fuerza de repetirse. Las vacaciones estivales de 2015 han sido tan distintas como iguales a otras épocas veraniegas. Todas son como tú, pero no te pareces a ninguna, como dice la letra de la canción. Desconectada de las redes sociales por fuerza mayor, me desintoxiqué así de los Sálvame virtuales y otras drogas menores. Con el teclado de nuevo entre  las manos  revivo la crónica de mi verano personal. Ya que servidora tiene un blog, aprovecho para convertir en información esas pequeñas cosas que nos suelen suceder a los humanos. Al fin y al cabo todos tenemos una novela para contar, que diría Isabel Allende; al menos un buen capítulo, añadiría yo si la escritora chilena me dejase intervenir en su página de Facebook.

Una mañana de este mes que hoy termina,  cuando intentaba servir de ayuda a la concejala de cultura de Sobrescobio en la Ginkana que cada verano prepara con éxito para los niños dentro de la Semana Cultural del municipio, conocí personalmente al famoso periodista Andrés Aberasturi. Y eso sí que es una gran noticia. Vivaracho y campechano, a la par que hombre de apariencia menuda y con gesto de ir por la vida un poco excéptico de todo, no nos ha defraudado a los coyanes y coyanas que tuvimos el gusto de tratarle en distancia corta. Es sencillo y amable, dos cualidades que valoro y reclamo en cualquier persona. Contemplaba el presentador a los chicos que  buceaban entre harina en busca de caramelos que puntuasen su prueba como si fuese el espectáculo más divertido que hubiese visto jamás; mientras los adultos dudábamos si el hombre que teníamos tan cerca sería el presentador de La tarde o No es un día cualquiera. En el caso de Andrés se cumple el dicho de que cuanto más vale un hombre, menos lo da a entender. Claro que siendo amigo de otra gran persona, Fernando, el conseguidor de que Aberasturi, urbanita de pro, aterrice de cuando en cuando en Villamoréi, y con quien comparte penas y alegrías personales desde hace años, era de suponer que no desencantaría su trato. No fue un día cualquiera

Por lo demás, nuestros niños han seguido bañándose en las aguas cristalinas de nuestro paraíso perdido en el río Alba y hemos visitado el mar desviando hacia ese Occidente que nos queda algo alejado a los asturianos del "ye". Vivimos festejos variados, asimismo que buscamos unos cuantos pretextos para juntarnos alguna que otra tarde a compartir camino y mesa  por aquello de qué sería la vida sin unos amigos con los que reír y olvidarnos de la cara menos amable de la vida que, por supuesto la hay y nos va dando bofetadas en diferentes versiones. A propósito de las celebraciones, comparto la tendencia de mi amigo Jacinto,quien me confesaba hace unos días, allá por las fiestas de San Ginés, que ya le están empezando a gustar más las comidas diurnas y las charlas tranquilas que las algarabía nocturnas. Todo pasa y todo queda, comentábamos con algo de nostalgia mientras observábamos a nuestros retoños que disfrutaban de la esencia de la fiesta,transportándonos a nuestros años más ingenuos. ¡Cómo hemos cambiado!, aunque no podemos negar que se nos sigue balanceando el cuerpo cuando  escuchamos el recurrido Vals de las Mariposas.

A todo esto, me viene al pensamiento lo de la teoría del desencanto, el chasco, y sus otros cinco sinónimos. Deben de ser cosas de la edad, pero cada año aparece una desilusión nueva y más aumentada. De ahí la importancia de que nos enseñen a frustrarnos desde bien pequeños. La del chasco debería ser una asignatura importante desde los primeros años de escuela. Aprendiendo a frustarse con positividad, uno aprende a vivir mejor. Y nadie está a salvo, por benévola que le sea su historia, de un desengaño de amor, de amistad, de destino o de nuestro propio yo, que es el mayor enemigo.

Hablando de hastíos, los ricos también lloran. Así lo pienso mientras ojeo una revista de esas que llegan a tus manos alguna que otra tarde de Agosto, cuando el sopor te impide concentrarte en otra cosas que no sean banalidades. Fue en una de esas publicaciones donde mi  carta astral  me recomendaba apuntarme a Yoga, el arte por excelencia para el control mental. No me vendría nada mal. Si logras controlar tus pensamientos, podrás controlar cualquier cosa. Y los que andamos siempre con algún despiste nuevo necesitamos más que nadie de ese recurso Fue en esa misma publicación donde leí que Isabel Preysler y Vargas Llosa -ella Acuario y él Aries- tienen un alto porcentaje de afinidad. Tal vez haya sido eso lo que les esté animando a dar el paso para casarse; para que lueg digan que larealidad  no supera la mejor de las novelas, con sus correspondientes ingredientes de infidelidad, pasión, dinero y demás. Son esos ratitos que te pasas ojeando lo bien que le sientan las mallorquinas a las princesitas de Letizia -defensora destacada del "horario de la felicidad"-,   lo azul que está el agua de esas mansiones imposibles, lo estupenda que está la asturiana Paula Echevarría en bikini o el glamour innato de la aristocracia monaguesca, que ha celebrado la boda de uno de los Casiragui en un casoplón de cuento de hadas perteneciente a su familia política. Dios los cría y ellos se juntan; suele pasar.

Sin acritud ninguna hacia quienes disfrutan de veranos de lujo, que cada cual tiene lo suyo, continúan pasando las hojas de un tiempo de rosas al que aún le queda alguna romería por bailar y algunas copas por levantar. En la crónica del mío, os cuento que la próxima semana serán las fiestas de ese pueblecito del que que tanto hablo y que si lo llevásemos a la prensa del corazón, nada tendría que envidiar a ese otro de La Provenza donde Inés de La Fressange pasea sus estilismos en compañía de su amiga Carolina, dos de las mujeres a las que mejor les sientan los vaqueros, según los expertos.Claro que unos Armani siempre ayudan.

A los de a pie siempre nos quedará una luna para disfrutar, un paseo por alguna senda para perdernos o un viento nuevo para navegar. A muchos de vosotros os espero en ese fin de semana festivo que supone el broche final del verano; así como el punto de partida para rutinas nuevas. Son esas entrañables fiestas del Carmen en Soto de Agues de las que también tuve el honor de ser su pregonera. "Abocanará" para entonces.





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